Quién Sos?

Vivir como un libro abierto, sin nada que ocultar, es algo muy difícil. Ser el mismo en todos lados, sin importar con quiénes estamos es un tema que a todos nos concierne. Es muy complicado y cuesta horrores ser uno mismo con todos. Estar con personas con quienes tenés que disimular, cambiar tu forma de ser, de hablar, de actuar, no es algo muy agradable. Pero siempre tratamos de encajar con todos. Con los amigos, los compañeros de universidad, compañeros de trabajo, familiares, etc.

Estamos muy pendientes en caerles bien a todos, pero siempre hay alguien que no nos “traga”. Procuramos entablar una conversación con todos, pero nunca encontramos algo en común para hablar. Entonces nos incorporamos en el grupo que más va a nuestra persona. Empiezan los grupos de amigos. En casa somos de una forma, en la iglesia de otra, y dependiendo de los grupos de amigos que tenemos, vamos cambiando nuestra forma de ser. Somos como camaleones. Vamos cambiando de acuerdo a nuestro entorno. Si nos sentimos amenazados, tratamos de disimularlo siendo más extrovertido de lo común, llamando la atención de los demás. En muchas ocasiones, de acorde al grupo de amistades, algunos tienden a ser los “líderes”, otros son solamente “seguidores”, otros son “el payaso de la fiesta”, mientras que otros son solamente “espectadores”.

Cuando estamos en el colegio, tratamos de entrar al grupo más reconocido. Como en todos los colegios, escuelas, universidades, siempre existe el “grupismo”. ¡El odioso “grupismo”! El famoso, “si no haces esto, no podes estar con nosotros.” O “si hablas con tal persona, no podes hablar con nosotros.” Suena muy infantil, ¡pero esto existe hasta en las universidades! En el colegio éramos niños todavía, y no entendíamos muchas cosas, ¿o no queríamos nomás entenderlas? Pero al entrar a la universidad, se supone que ya somos más maduros, que ya superamos esa fase del “grupismo”, ya no necesitamos excluirle a los demás. ¡Este exclusivismo sigue reinando en todos lados! ¡Hasta en los más adultos! Aunque no lo creas, es cierto.

No digo que está mal tener tu grupo de amigos y amigas con los que tienes muchas cosas en común, tales como el estilo de música, los temas de conversación, la forma de pensar, la manera de vestirse o los gustos similares. La parte que no me agrada de este tipo de relación grupal, es el de hablar mal de las personas, excluirlas de los acontecimientos, de las reuniones grupales. Pero la que menos me simpatiza es la de SER OTRA PERSONA A LA QUE REALMENTE SOMOS. Esto significa ser un “careta”. Somos unos simples payasos de carnavales venecianos, de los que usan máscaras para no saber quiénes son.

Entonces, ¿por qué si no nos gusta estar cambiando y cambiando, ser un camaleón, un payaso de carnaval veneciano, un “careta”, continuamos siendo de esta manera? Tiremos las máscaras y seamos iguales en todos lados y con todos. Seamos radicales y auténticos.

¿Por qué estar con gente que no nos aceptan cómo somos, cuando podemos estar con otros que nos aceptan tal cual somos?

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