Punto Optimo

Un día le preguntaron a John D. Rockefeller, ¿cuánto dinero hace falta para satisfacer al hombre? Su respuesta fue: sólo un poco más. La persona que escribió esto es sabia; “el que ama el dinero, no se saciará de dinero,……”

La avaricia viene de muchos colores, tamaños y formas. No solamente se trata de dinero, sino que existe la avaricia de aplausos, la avaricia de aprobación, avaricia de estatus, avaricia por tener la novia más linda o el novio más lindo, avaricia por tener siempre lo mejor que los demás, avaricia por tener el mejor puesto de trabajo, etc. La avaricia tiene muchos rostros, como un cubo, pero habla un único idioma, el idioma del “más”. Epicuro decía; “nada basta al hombre para quien lo bastante es muy poco.” ¡WOW! Muchas personas piensan que por tener más o tener el mejor puesto de trabajo, serán felices y tendrán más riquezas, pero “hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas.” El delirio de querer y tener más puede hacernos perder, desviarnos de los propósitos que Dios tiene para nosotros. ¿Te gustaría salirte del camino que nos lleva a la eternidad?

Dios nos creó de una cierta forma. Muchos fueron creados para ser vendedores, otros para ser jefes, otros empleados, otros carpinteros, o mecánicos, o arquitectos, o ganaderos, o agricultores, etc., etc. No todos podemos ser jefes de todos porque nadie les hará caso a los demás. Cada uno tenemos nuestro lugar, nuestro punto óptimo; si algo crea u origina beneficio, agrado, resultado o interés sin perjudicar a otro, estimulará un paso original de optimización hasta conseguir el punto óptimo de uno. ¿Por qué salir de nuestro punto óptimo si Dios nos puso ahí? Si encontramos nuestro punto óptimo nos sentimos felices, completos, aptos para el puesto, hacemos nuestro trabajo con satisfacción, nos levantamos todos los días con ganas de ir al trabajo, nos faltan las horas para seguir y seguir haciendo, trabajando en lo que nos gusta.

El éxito no lo define con el salario que recibe al fin del mes, ni las riquezas ni los bienes que posee, sino el rendir al máximo en lo que uno sabe hacer mejor que otros. No hay nadie más que lo haga mejor que nosotros. Es mejor ser feliz con poco, que infeliz con mucho.

No todo maestro debe llegar a ser director del colegio. No todo músico debe dirigir una orquesta. No todo líder de célula debe pararse en el púlpito y ser pastor. Ni todo blogger debe tener su propio libro o diario. Jaja!! Una promoción nos puede desplazar de nuestro punto óptimo. Un ascenso puede volvernos avaros. La locura de querer más y más puede hacernos perder nuestro propósito.

La ambición de querer más y de ser grandes puede hacernos perder lo que teníamos de bueno.

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