Centinela Nocturno

“Porque tú eres mi esperanza, oh Señor Dios.” Salmos 71:5

Vaclav Havel es el ex presidente de la antigua Checoslovaquia. En el año 1948, los comunistas usurparon el poder en su país y confiscaron las tierras de su familia. Desde ese momento en adelante, Havel formó parte de un desafiante grupo que se opuso al gobierno soviético.

Cuando los soviéticos llegaron a Praga, veinte años después, Havel permaneció para formar una coalición, que cobraría vigor y se prepararía para asumir el poder en el momento adecuado. Él habló con audacia y escribió denuncias contra el comunismo. Por causa de su activismo, fue puesto bajo estricta vigilancia, y al cabo del tiempo encarcelado.

En 1970, varios senadores estadounidenses se reunieron con él en Checoslovaquia. En esta ocasión trajeron consigo lo que ellos catalogaban como buenas noticias para él. Dijeron que su intención era ejercer presión para el establecimiento de leyes, que permitieran a disidentes como él, emigrar al occidente.

Havel respondió diciendo que no le interesaba hacerlo. Preguntó: ¿De qué serviría? Permanecer y luchar aquí, es la única esperanza de lograr algún  cambio”. Como un guardián en vela, Havel continuó sirviendo en su país.

Con frecuencia, los momentos de prueba y de lucha que atravesamos, nos parecen noches largas y oscuras. Hacer lo debido, incluso lo difícil, nos trae esperanza.

¿Cómo permaneces en vela, en medio de esas noches oscuras, cuando no parece haber mucho cambio en nuestras circunstancias?

  1. Da un paso a la vez. No intentes acometer todo el trabajo al mismo tiempo. “Por el Señor son ordenados los pasos del hombre” (Proverbios 20:24).
  2. Mantén tus luchas en la debida perspectiva. Separa las montañas de los montoncitos de arena. “¿Qué pues, diremos a estos? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).
  3. Cultiva la disciplina de la gratificación aplazada. “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:4).
  4. Aprende a reconocer al Dios invisible obrando en el mundo que te rodea. “Por la fe <Abraham> dejó Egipto no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible” (Hebreos 11:27).
Depositar toda tu esperanza en el Señor, te ayudará a materializar estas cosas. Él te guiará, removerá las montañas, te fortalecerá, ayudándote a ser paciente y abrirá tus ojos para que veas las obras que realizas a tu alrededor.
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