Discípulo de Cristo

¿QUÉ SIGNIFICA SER UN DISCÍPULO DE JESÚS?

Ser un discípulo de Jesús significa:

1.       Tomar tu cruz y seguirlo  Mateo 16:24 y 25: “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. Porque no todos somos capaces de dejar a un lado nuestros intereses para seguirlo a Él sin titubear.

2.       Reflejar la vida de Cristo: 1 Juan 2:6: “el que dice que es amigo de Dios debe vivir como vivió Jesús”.

3.       Hacer otros discípulos: Mateo 28:19-20: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Un discípulo de Jesús es una persona que vive continuamente según la Palabra de Dios. Es una persona que, cuando se compromete, lleva su compromiso a otro nivel, no hay excusas para seguir adelante; es una persona disciplinada y equilibrada y toda su confianza está depositada en Dios.

Ser un discípulo de Jesús no es para cualquiera, porque no todos somos capaces de dejar a un lado nuestros intereses para seguirlo a Él sin titubear. Ser un discípulo de Jesús no es seguirlo parcialmente sino que seguir a Jesús en todo momento y en todo tiempo, a pesar de las adversidades y las dificultades que nos pone la vida. Jesús le dice a sus discípulos en Mateo 16:24, “Si ustedes quieren ser mis discípulos, tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad. Tienen que estar dispuestos a cargar su cruz y a hacer lo que yo les diga”. ¿Qué quiere decir con “cargar su cruz”? Esto quiere decir que debemos estar dispuestos a sufrir las burlas y deprecio de la gente que no cree en Dios y no quiere aceptar el sacrificio que Jesús hizo por cada uno de nosotros en la cruz. Como discípulos de Cristo, con todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida debemos agradar a Jesús y en todo lo que hagamos siempre pensar de cómo lo haría Jesús en nuestro lugar y hacerlo así. Muchas veces queremos hacer todo a nuestra manera y dejamos de lado los ejemplos que Jesús nos deja en Su Palabra. En 1 Pedro 2:21, Pedro nos dice que Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplos para que sigamos sus pisadas. Otra versión dice que “Precisamente a eso han sido llamados: a seguir las huellas de Cristo, que padeciendo por ustedes, les dejó un modelo que imitar”. Estas palabras se las lleva el viento una vez que nosotros hacemos lo que mejor nos parezca, sin antes preguntarle a Dios qué pasos seguir o qué camino continuar. Somos tan egoístas y centrados en nosotros mismos que, cuando todo va bien, olvidamos lo que Jesús nos enseña, pero cuando estamos en aprietos, es ahí cuando corremos a los caminos y a la Palabra de Dios para que, por su infinita misericordia nos perdone y nos llene de su gracia. Esta actitud es tan mezquina. Un verdadero discípulo de Jesús le sigue a Cristo en todo tiempo.

Hay un dicho que los verdaderos discípulos de Cristo debemos tener grabado con tinta indeleble en nuestra mente: “los hechos hablan más fuerte que las palabras”. Es a través de nuestra vida y nuestros hechos, no solamente a través de las palabras que proclamamos a Jesús. Existen muchas personas que su lema es: HAZ LO QUE DIGO, NO LO QUE HAGO. Un discípulo de Jesús no puede ser una de estas personas. Él nos dejó un plan a seguir en los evangelios a través de su historia, y en ninguna parte de estos 4 libros se encuentra que Jesús decía algo y hacía otra cosa. Un discípulo tiene que tener coherencia con lo que predica y de la manera que actúa. No nos gustaría que nuestros padres nos digan que está mal mentir, pero ellos se pasan mintiendo. Eso es incoherencia y a Dios no le gusta que sus hijos y sus seguidores sean incoherentes e inmorales. Jesús nos enseña a que nuestros hechos hablen mucho más fuerte que nuestras palabras, incluso hay veces que no hace falta ni que abramos la boca para que los demás vean la realidad nuestra. 1 Juan 2:6 nos enseña: “el que dice que es amigo de Dios debe vivir como vivió Jesús”. Nuestra vida es su mensaje, nuestros hechos son su mensaje, nuestras palabras son su mensaje. Un verdadero discípulo de Jesús usa su vida como un mensaje directo de los labios de Dios.

Como discípulos, cada día tenemos que aprender más y más a ser como Jesús, adquirir el carácter de Jesús, adquirir sus cualidades, su manera de pensar, su manera de actuar. No estar solamente interesados en saber más de Jesús, sino querer ser más como Él es. “En su viaje hacia Jerusalén, Jesús y sus discípulos pasaron por un pueblo. Allí, una mujer llamada Marta recibió a Jesús en su casa. En la casa también estaba María, que era hermana de Marta. María se sentó junto a Jesús para escuchar atentamente lo que él decía. Marta, en cambio, estaba ocupada en preparar la comida y en los quehaceres de la casa. Por eso, se acercó a Jesús y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola, haciendo todo el trabajo de la casa? Dile que me ayude. Pero Jesús le contestó: —Marta, Marta, ¿por qué te preocupas por tantas cosas? Hay algo más importante. María lo ha elegido, y nadie se lo va a quitar”. Lucas 10:38-42 (TLA) Esta historia nos muestra que muchas veces nos llenamos de preocupaciones y afanes de la vida, y no está mal eso porque vivimos en un mundo lleno de inquietudes y ambiciones, pero cuando estas cosas pasan a un plano superior del querer aprender y conocer más de Dios, es ahí cuando debemos realmente preocuparnos. Jesús nos enseña a no afanarnos por este mundo y que busquemos primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se nos añadirán. Un verdadero discípulo de Jesús aprende día tras día a ser más como Él.

Existe una misión que compartimos unánimes en el cuerpo de Cristo, la misión de cambiar el mundo por medio del evangelio, de la Palabra de Dios. En el capítulo 17 del evangelio de Juan, Jesús ora por sus discípulos, y en el versículo 18 le ora al Padre diciendo: Así como tú me enviaste al mundo, yo los envío al mundo”. Dios envió a su Hijo para mostrarnos lo que nosotros debemos hacer, Jesús es el ejemplo encarnado de Dios de lo que él quiere que hagamos mientras estemos en este mundo. Jesús antes de ascender a la diestra del Padre, nos deja una gran comisión: ID Y HACED DISCÍPULOS”. La traducción de esta frase dice que mientras estamos caminando por el mundo, hagamos discípulos por todo el mundo. Como discípulos, también somos embajadores de Dios, heraldos de la Palabra del Altísimo. 2 Corintios nos dice: “Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!” Entendiendo que Jesús desea cambiar el mundo y que es un privilegio ser parte de su plan para salvación de muchos, nos unimos a su causa y nos comprometemos a seguir esta misión hasta que todo oído haya escuchado la Palabra de Dios. Un verdadero discípulo de Jesús comparte la misión de Jesús de cambiar el mundo por medio de su Palabra.

Jesús no quiere que sus discípulos hagan las cosas como de necesidad, sino que voluntariamente se adhieran a las filas de Cristo y conquistar el mundo para Dios. Un discípulo puede hacer todo lo que estuvimos hablando pero si no pasa tiempo con Jesús, en vano dedica tiempo para el ministerio. A Dios no le importa la cantidad de palabras que podamos decir en una oración, sino le importa mucho más la calidad de nuestra comunicación con Él. No podemos decir que somos discípulos de Cristo si no pasamos tiempo con él a través de la oración, no podemos decir que somos discípulos de Cristo si no pasamos tiempo con él a través de la lectura de su Palabra y la meditación de ella. Si queremos ser verdaderos discípulos de Jesús tenemos que pasar tiempo con él y no excusarnos por no hacerlo.

NECESITAMOS VIVIR CONTINUAMENTE EN LA PALABRA DE DIOS COMO DISCÍPULOS SUYOS PARA QUE LE CONOZCAMOS MEJOR, Y LUEGO TENDREMOS MAYOR HABILIDAD PARA SABER LO QUE HARÍA JESÚS EN CADA SITUACIÓN. UNA VIDA SIN DIOS ES UNA VIDA SIN SENTIDO.

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